Las lluvias torrenciales están causando cientos de muertos en las favelas de Río de Janeiro, Brasil (abril de 2010)

Las lluvias ya han provocado 186 muertes en el Estado de Río de Janeiro, aunque podrían ser muchas más.

La desgracia sigue cebándose con la población pobre que habita en las favelas de los morros [colinas] cariocas.

En Niterói, localidad de la periferia de Río, un nuevo deslizamiento de tierras destruyó 60 casas en el Morro do Bumba.

Al menos 17 personas murieron, pero unas 200 personas podrían estar sepultadas bajo los escombros y las expectativas de encontrar supervivientes son mínimas.

Sólo en este cerro, 3.000 personas han perdido sus casas; en todo el Estado son 14.000. Según las autoridades, la mayoría de ellas se han alojado en casas de parientes o amigos, aunque más de 3.000 dependen de albergues públicos.

La prensa local se preguntaba si la tragedia del Morro do Bumba se podía haber evitado.

El diario Folha de São Paulo aseguraba que el gobierno municipal conocía la situación de riesgo desde hacía seis años, cuando un estudio de la Universidad Federal Fluminense constató que el área tenía un alto riesgo de accidentes y que exigía una vigilancia constante. Además, poco antes del corrimiento, parte de una casa se había desmoronado, pero las autoridades no ordenaron la evacuación.